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El equipo no había cambiado demasiado.
La mayoría de los jugadores eran los mismos que unos meses antes habían competido al máximo nivel. Algunos habían llegado incluso como grandes fichajes. El entrenador conocía el club, los recursos estaban ahí y nadie dudaba de la calidad de la plantilla.
Pero algo no funcionaba.
Al principio fueron pequeños detalles.
Un jugador dejó de intentar algunas jugadas después de varios errores. Otro empezó a protestar cuando era sustituido. Algunos parecían jugar con miedo a equivocarse. Otros daban la sensación de haberse acostumbrado a perder.
Los resultados tampoco ayudaron.
Cada derrota aumentaba la presión. Cada error parecía confirmar que había un problema. Y cuanto más importante era ganar, más difícil parecía jugar con libertad.
Fuera del campo empezaron las explicaciones.
Falta compromiso.
Hay jugadores que no están al nivel.
El entrenador ha perdido el vestuario.
Hay demasiados egos.
Falta disciplina.
Falta confianza.
La dirección del club también tenía que tomar decisiones.
Uno de los jugadores más importantes pidió marcharse. No estaba jugando como esperaba y decía que ya no se sentía bien allí.
Para algunos, la respuesta era sencilla:
—Si no quieres estar aquí, puedes irte.
Para otros, también:
—Tiene contrato. Su obligación es quedarse y cumplirlo.
El entrenador escuchaba unas cosas y otras.
Sabía que podía cambiar jugadores. Podía cambiar el sistema. Podía endurecer las normas. Podía protegerlos de la presión. Podía exigirles más.
Pero seguían siendo buenos jugadores.
Una mañana, después de otro entrenamiento extraño, se quedó solo en el campo.
Miró las porterías, las gradas vacías y después a los jugadores que se alejaban hacia los vestuarios.
—Sé que pueden jugar mejor —dijo—. Lo que ya no sé es qué está haciendo que jueguen así."
Historia original de Philippe Centell
Mira otras posibilidades
Una persona experta en su materia se da cuenta de que algo que antes funcionaba ya no funciona igual.
¿Qué podría estar pasando?
Es posible.
Las personas cambian. También sus expectativas, sus hábitos y la forma en la que se relacionan con la información.
Si miramos la situación desde los alumnos, quizá la pregunta no sea por qué ya no escuchan como antes, sino qué necesitan ahora para querer implicarse.
También podría ser.
Hoy podemos acceder a información, explicaciones y contenidos de formas que hace unos años ni siquiera existían.
Quizá el conocimiento del experto siga teniendo el mismo valor, pero haya cambiado la manera en la que las personas se relacionan con ese conocimiento.
El objetivo sigue siendo válido. El conocimiento también. Incluso la persona puede seguir siendo excelente en lo que hace.
Quizá lo que haya dejado de funcionar sea simplemente la forma de conseguirlo.
Sabemos que algo ha dejado de funcionar y estamos intentando descubrir qué deberíamos cambiar.
Pero quizá estemos dando algo por supuesto.
Arthur se pregunta:
«¿Qué tengo que decirles para que quieran escucharme?»

Mirada 1
LAS PERSONAS
Cuando algo que antes funcionaba deja de hacerlo, una posibilidad es mirar a las personas implicadas.
No para buscar culpables, sino para preguntarnos si sus necesidades, expectativas o formas de relacionarse con la situación han cambiado.
En este caso, podemos dejar por un momento al profesor a un lado y mirar la clase desde los alumnos.
¿Qué podrían necesitar ahora que antes no necesitaban?
Curiosidad
Quizá no necesiten que Arthur explique mejor, sino encontrar una razón para querer saber.
Participación
Quizá los alumnos no necesiten solamente escuchar de otra manera. Quizá necesiten formar parte de lo que está ocurriendo.
Sentido
Quizá no necesiten que Arthur explique mejor, sino encontrar una razón para querer saber.
Autonomía
Quizá no necesiten que Arthur explique mejor, sino encontrar una razón para querer saber.
Mirada 2
EL CONTEXTO
Cuando algo que antes funcionaba deja de hacerlo, una posibilidad es mirar a las personas implicadas.
No para buscar culpables, sino para preguntarnos si sus necesidades, expectativas o formas de relacionarse con la situación han cambiado.
En este caso, podemos dejar por un momento al profesor a un lado y mirar la clase desde los alumnos.
¿Qué podrían necesitar ahora que antes no necesitaban?
Curiosidad
Quizá no necesiten que Arthur explique mejor, sino encontrar una razón para querer saber.
Participación
Quizá no necesiten que Arthur explique mejor, sino encontrar una razón para querer saber.
Sentido
Quizá no necesiten que Arthur explique mejor, sino encontrar una razón para querer saber.
Autonomía
Quizá no necesiten que Arthur explique mejor, sino encontrar una razón para querer saber.
Mirada 3
EL MÉTODO
Cuando algo que antes funcionaba deja de hacerlo, una posibilidad es mirar a las personas implicadas.
No para buscar culpables, sino para preguntarnos si sus necesidades, expectativas o formas de relacionarse con la situación han cambiado.
En este caso, podemos dejar por un momento al profesor a un lado y mirar la clase desde los alumnos.
¿Qué podrían necesitar ahora que antes no necesitaban?
Curiosidad
Quizá no necesiten que Arthur explique mejor, sino encontrar una razón para querer saber.
Participación
Quizá no necesiten que Arthur explique mejor, sino encontrar una razón para querer saber.
Sentido
Quizá no necesiten que Arthur explique mejor, sino encontrar una razón para querer saber.
Autonomía
Quizá no necesiten que Arthur explique mejor, sino encontrar una razón para querer saber.
Mirada 4
EL MARCO
Cuando algo que antes funcionaba deja de hacerlo, una posibilidad es mirar a las personas implicadas.
No para buscar culpables, sino para preguntarnos si sus necesidades, expectativas o formas de relacionarse con la situación han cambiado.
En este caso, podemos dejar por un momento al profesor a un lado y mirar la clase desde los alumnos.
¿Qué podrían necesitar ahora que antes no necesitaban?
Curiosidad
Quizá no necesiten que Arthur explique mejor, sino encontrar una razón para querer saber.
Participación
Quizá no necesiten que Arthur explique mejor, sino encontrar una razón para querer saber.
Sentido
Quizá no necesiten que Arthur explique mejor, sino encontrar una razón para querer saber.
Autonomía
Quizá no necesiten que Arthur explique mejor, sino encontrar una razón para querer saber.
¿Què podría despertar la curiosidad?
La curiosidad puede aparecer cuando hay algo que todavía no tiene respuesta.
En lugar de empezar explicando lo que sabe, Arthur podría plantear un problema relacionado con la materia y dejar que los alumnos intentaran resolverlo antes de darles las herramientas necesarias.
La explicación ya no sería el punto de partida. Aparecería cuando hiciera falta.
A veces basta una pregunta que rompa lo que damos por supuesto.
Arthur podría empezar la clase con una pregunta que no parezca tener una respuesta evidente —o cuya respuesta intuitiva resulte ser equivocada— y dejar que los alumnos tomen posición antes de explicar nada.
Ya no estarían esperando una respuesta. Estarían queriendo saber si la suya se sostiene.
La curiosidad también puede aparecer cuando lo que aprendemos tiene algo que ver con nosotros.
Arthur podría empezar conectando la materia con una situación que los alumnos reconozcan, algo que forme parte de su mundo o que pueda tener consecuencias para ellos.
El contenido sería el mismo. Lo que cambiaría sería la distancia desde la que lo miran.
Un reto puede convertir el aprendizaje en algo que queremos conseguir.
Arthur podría proponer algo que los alumnos todavía no sepan hacer y dejar que prueben antes de explicarles cómo hacerlo.
Entonces, aprender dejaría de ser el objetivo que propone el profesor. Se convertiría en una herramienta para superar el reto.
¿Cómo podrían participar de otra manera?
Participar también puede significar decidir qué merece la pena preguntar.
En lugar de empezar dando respuestas, Arthur podría presentar el tema y dejar que fueran los alumnos quienes plantearan las preguntas que les gustaría poder responder al terminar la clase.
El contenido seguiría estando ahí, pero el recorrido empezaría con algo que ellos quieren descubrir.
La participación aumenta cuando nuestras decisiones tienen consecuencias sobre lo que ocurre.
Arthur podría dejar que los alumnos escogieran entre distintos caminos: qué aspecto explorar primero, cómo abordar un problema o incluso qué parte de la materia quieren investigar con mayor profundidad.
Ya no estarían siguiendo únicamente el recorrido de Arthur. También estarían construyendo el suyo.
Una forma de participar es dejar de ser, por un momento, quien recibe la explicación.
Arthur podría pedir a los alumnos que prepararan una parte del tema, resolvieran una cuestión y después intentaran explicársela a los demás.
Para poder enseñar algo tendrían que hacer algo distinto a escucharlo: tendrían que hacerlo suyo.
Participar también puede significar que no todo esté decidido antes de empezar.
Arthur podría plantear un objetivo y dejar que parte de la clase se construyera entre todos: qué necesitan averiguar, cómo organizarse, qué recursos utilizar o cómo comprobar lo que han aprendido.
Arthur seguiría aportando su conocimiento, pero la clase dejaría de ser únicamente suya. Sería algo que ocurre entre todos.
¿Què podría despertar el sentido?
La curiosidad puede aparecer cuando hay algo que todavía no tiene respuesta.
En lugar de empezar explicando lo que sabe, Arthur podría plantear un problema relacionado con la materia y dejar que los alumnos intentaran resolverlo antes de darles las herramientas necesarias.
La explicación ya no sería el punto de partida. Aparecería cuando hiciera falta.
A veces basta una pregunta que rompa lo que damos por supuesto.
Arthur podría empezar la clase con una pregunta que no parezca tener una respuesta evidente —o cuya respuesta intuitiva resulte ser equivocada— y dejar que los alumnos tomen posición antes de explicar nada.
Ya no estarían esperando una respuesta. Estarían queriendo saber si la suya se sostiene.
La curiosidad también puede aparecer cuando lo que aprendemos tiene algo que ver con nosotros.
Arthur podría empezar conectando la materia con una situación que los alumnos reconozcan, algo que forme parte de su mundo o que pueda tener consecuencias para ellos.
El contenido sería el mismo. Lo que cambiaría sería la distancia desde la que lo miran.
Un reto puede convertir el aprendizaje en algo que queremos conseguir.
Arthur podría proponer algo que los alumnos todavía no sepan hacer y dejar que prueben antes de explicarles cómo hacerlo.
Entonces, aprender dejaría de ser el objetivo que propone el profesor. Se convertiría en una herramienta para superar el reto.
¿Què podría despertar la autonomía?
La curiosidad puede aparecer cuando hay algo que todavía no tiene respuesta.
En lugar de empezar explicando lo que sabe, Arthur podría plantear un problema relacionado con la materia y dejar que los alumnos intentaran resolverlo antes de darles las herramientas necesarias.
La explicación ya no sería el punto de partida. Aparecería cuando hiciera falta.
A veces basta una pregunta que rompa lo que damos por supuesto.
Arthur podría empezar la clase con una pregunta que no parezca tener una respuesta evidente —o cuya respuesta intuitiva resulte ser equivocada— y dejar que los alumnos tomen posición antes de explicar nada.
Ya no estarían esperando una respuesta. Estarían queriendo saber si la suya se sostiene.
La curiosidad también puede aparecer cuando lo que aprendemos tiene algo que ver con nosotros.
Arthur podría empezar conectando la materia con una situación que los alumnos reconozcan, algo que forme parte de su mundo o que pueda tener consecuencias para ellos.
El contenido sería el mismo. Lo que cambiaría sería la distancia desde la que lo miran.
Un reto puede convertir el aprendizaje en algo que queremos conseguir.
Arthur podría proponer algo que los alumnos todavía no sepan hacer y dejar que prueben antes de explicarles cómo hacerlo.
Entonces, aprender dejaría de ser el objetivo que propone el profesor. Se convertiría en una herramienta para superar el reto.


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